Vie 17 Jul 2015 15:39

ENERGÍA ATÓMICA: “UNA VERDAD OCULTA”

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energía nuclear

“UNA VERDAD OCULTA”

Lic. Froilán Marín Poma

                                                                                                                                                         Docente UPEA

La búsqueda ávida de energía ha sido una de las preocupaciones más grandes que ha sentido el ser humano, sobre todo, a partir de la gran “Revolución Industrial” (1), en la que las máquinas comenzaron a reemplazar al hombre. Empero, para ello requirieron de fuentes energéticas importantes, y en ese entonces fue el carbón el que tomó un papel preponderante para mover la enormes piezas y engranajes que constituían las portentosas fábricas.

Un poco mas tarde otras fuentes de energía descollarían la industria, aparecería el petróleo, una fuente hidrocarburífera (2) de singular relevancia que hasta la actualidad sigue jugando un rol vital para la industria y la economía de los países (3).

Empero, si bien estas fuentes energéticas (acentuadamente el petróleo) han colmado las fauces de una industria que crece y crece desmesuradamente, por otro lado éstas fuentes han comenzado a escasear y desaparecer, pues son recursos naturales no renovables (4).

En esta contingencia, se ha tenido que recurrir a otros recursos energéticos alternativos más durables, y en esto las “mentes brillantes” idearon las centrales o plantas nucleares (5), que a partir de la fisión del uranio y el plutonio, podían generar energía suplementaria y con ello satisfacer el apetito desmedido de las industrias.

Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), del 2013, en el mundo hay 434 centrales nucleares en 30 países, las cuales generan energía eléctrica, energía térmica y energía mecánica necesaria y vital la economía y la sociedad.

Ahora si bien las centrales y/o plantas nucleares (6) se han constituido en una alternativa benéfica para conseguir la energía que tanta falta hace, es también cierto, que éstas son peligrosas y requieren de un manejo cauteloso y prolijo; basta ver lo daños que sufrieron algunas centrales nucleares cuando por descuido y decidia, de quienes fungían como personal de manejo, control y resguardo, llegaron a explotar afectando a ciudades, territorios y regiones, con la eyección vertiginosa y violenta de grandes cantidades de gases que fueron echados a la atmósfera.

Un ejemplo taxativo de esta catástrofe lo constituyó la central nuclear de Chernovil (Ex Unión Soviética), que un 26 de abril de 1986, explotó violentamente, causando una catástrofe sin igual, con una contaminación radiactiva deletéra y mortífera, en un radio que alcanzó miles de kilómetros, llegando incluso hasta el corazón de Europa (7).

Los gases, fluidos y líquidos que se esparcieron en la atmósfera, fueron altamente nocivos y radiactivos, entre ellos estuvieron los siguientes: yodo 131, cesio 137, estroncio 90, xenon 133, plutonio 239 (8); estas soluciones que inundaron la atmósfera mataron, paulatinamente, a muchas personas en el instante en que acaeció la catástrofe, y, también en las décadas venideras; Bielorrusia, Ucrania y Rusia, fueron las que más pagaron con vidas el alto costo de esta contaminación radiactiva.

La organización internacional denominada Greenpeace (9), en un estudio realizado, enunció que se habían producido alrededor de 200.000 víctimas mortales a causa de la explosión radioactiva de Chernovil, 60.000 muertes ocurrieron en Rusia y 140.000 en Ucrania y Bielorrusia. 

Otro ejemplo símil al de Chernovil, aconteció en la central nuclear de Fukushima Dahiichi (Japón), un 11 de marzo de 2011 (10), en el que producto de un terremoto y un tsunami (Ola de puerto), los reactores de la planta nuclear explotaron, irradiando de sustancias radiactivas la atmósfera, el agua de mar y el suelo del entorno de FukushimaDahiichi.

Las autoridades temerosas y a sabiendas de la letal contaminación, mandaron a evacuar el lugar, primero a 20 km a la redonda y luego a 40 km. Las secuelas que devendrían en un inminente futuro traerían problemas para las salud de las personas, pues con este tipo de contaminantes radiactivos sería común el cáncer de huesos y músculos, además de tumores cerebrales, disminución  de la inmunidad del organismo y mayor propensión de sufrir otras patologías (11).

Empeorando esta realidad de las centrales y plantas nucleares también esta presente, el hecho de que éstas generan, irreversiblemente, residuos tóxicos altamente peligrosos para la salud y el ambiente, que ineludiblemente deben ser almacenados en depósitos y contenedores especiales para ser tratados, volviéndolos inocuos para la salud; empero, este proceso es oneroso y dificultoso, por eso muchas veces, por la indolencia, se ha incurrido en el craso error de echarlos o dejarlos abandonados en lugares inapropiados.

La investigación meticulosa realizada por Juan Antonio Guerrero, da cuenta de esta lamentable situación, ya que en uno de los acápites de un artículo valioso publicado por él, se enunciaba que: “En noviembre de 1992, las autoridades rusas informaron que 17.000 contenedores con desechos nucleares fueron lanzados al mar en Novaya Zemlya entre 1964 y 1990. En febrero de 1993, el ministro ruso de Medio Ambiente declaró que la flota Norte soviética había depositado 32.000 metros cúbicos de basura radioactiva sólida en ocho lugares del mar de Kara” (12).

En otro artículo de investigación realizado por John Thor Dahlburg, se hacía conocer que “en Moscú, donde viven casi 9 millones de personas se han localizado por lo menos 600 basureros nucleares con niveles de radiación peligrosamente altos” (13).

Sin embargo, no sólo los países socialistas incurrieron en este craso error de echar los desechos radioactivos en cualquier lugar, los países occidentales (EE.UU., Inglaterra, Italia, Holanda y otros) obraron con más indolencia, saña y cinismo, pues si bien no tiraron sus desechos nucleares en su territorio, lo hicieron fuera de ella, clandestinamente y de manera chantajista en los países del tercer mundo.

Greenpeace denunció que entre 1985 a 1988 al menos 62 transportes por barco habían llevado residuos tóxicos nucleares hacia África, Latinoamérica y el Caribe (14). Todo un ultraje y abuso de los países industrializados y desarrollados de occidente.

De seguro, que si se siguiera con esta pesquisa e indagación fructuosa se hallaría visos más palmarios del ¿Por qué? no debería ingresarse en la corriente seductora de la instalación, construcción y edificación de plantas y centrales nucleares, pues como reticentemente se expresó, estos podrían traer más desventajas, pérdidas y problemas medioambientales, que beneficios y ventajas para los países huéspedes de una aparente y mozalbete pseudoenergía barata y moderna.

Por eso, sería atinado volcar la mirada hacia otras fuentes de energía más afables y bondadosas con la salud y el medio ambiente, y estas son: La biomasa (energía proveniente de los residuos de la agricultura y de los animales), la eólica (dependiente de los vientos o vendavales) y la solar (energía procedente del astro rey, el Sol), que siguen aguardando en el estante, la buena voluntad  de alguién o de muchos, que con conciencia y respeto por la vida se anime a emplearlas…

 

1. La Revolución Industrial se inició en Inglaterra en el siglo XVIII, y prosiguió con ímpetu desenfrenado hasta el siglo XIX.

2. Fue en 1858 cuando en EE.UU. se realizó la primera perforación petrolífera, empezando con esto la fiebre por el oro negro.

3. “Desde 1975 hasta 1990 los consumos de energía crecieron un 40 por ciento… El petróleo  encabeza el ránking, con un 37 por ciento del total, seguido del carbón – 23 por ciento – y el gas natural – 20 por ciento”. SACRISTAN, E. (Abril 2001). Energías para el siglo XXI. Muy Interesante, 186, 39 - 52.

4. Hablando del petróleo hay que decir que practicamente éste se ha convertido en una fuente energética indispensable para la economía de los países, sobre todo desarrollados, es difícil imaginar que ocurriría si este escaseara o desapareciese, posiblemente sería el advenimiento de la hecatombe económica de estos países; sus formidables industrias famélicas por engullir este combustible suscumbirían penosamente y gigantescos ejércitos de desempleados deambularían por las urbes; la fastuosa caravana de vehículos y automóviles que circulan por sus metrópolis y megaciudades, quedarían varadas; ciudades enteras se sumirían en la oscuridad, la hiel y el frío abrazaría sus edificios y rascacielos (selvas de cemento) pues sus calefactores dejarían de funcionar; habría una escases de alimentos que convulsionaría la sociedad. En síntesis el petróleo está presente casi en todo.     

5. La planta nuclear o central nuclear es una instalación industrial empleada para la generación de energía eléctrica a partir de energía nuclear, se caracteriza por el empleo de combustible nuclear compuesto básicamente de material fisionable (uranio y plutonio) que mediante reacciones nucleares proporcionan calor que a su vez es empleado a través de un ciclo termodinámico convencional para producir el movimiento de alternadores que transforman el trabajo mecánico en energía eléctrica.

6. La primera central y/o planta nuclear que apareció fue la de Óbninsk, en la Unión Soviética, que ingresó en funcionamiento el 26 de junio de 1954, tenía un reactor de uranio y graficto, de tipo AM-1. Generaba 5 MW con solo un 17% de rendimiento térmico.

7. Estudios realizados de la catastrofe originada en Chernovil, manifestaron que una nube radiactiva se expandió por toda Europa, de este a norte, afectando al 70% de Bielorrusia, trasladándose luego a Japón, China, India, EE.UU. y Canada, incluso se da cuenta de que esta nube radiactiva dio tres vueltas al mundo.

8. Las emanaciones de  sustancias que se vertieron en Chernovil fueron realmente letales, El Yodo 131, se aloja en el organismo y lo bombardea desde dentro; el Cesio 137, por su consistencia pesada cae a tierra, siendo difícil  eliminarla de ella, llegándola a contaminar por 30 años; el Estroncio 90, que ataca a la médula ósea, ya que el cuerpolo confunde con calcio, su duración es de 90 años; el Xeron 133, que es un gas que se inhala, y que ni la lluvia puede disolver, tiene una duración de 6 siglos de vida; finalmente,  el Plutonio 239, que es letaly  estará activa durante 24.000 años.

9. Greenpeace es una organización no gubernamental – ONG, ambientalista, fundada en 1971 en Vancouver Canadá; el objetivo de este organismo es proteger y defender el medio ambiente, interviniendo en distintos lugares del mundo para hacer frente a los atentados en contra de la naturaleza; a su vez Greenpeace promueve campañas para encarar los problemas del cambio climático, la biodiversidad, los transgénicos, la contaminación, el uso de la energía nuclear y las armas.

10. El accidente nuclear de la central de Fukushima Dahiichi estuvo al nivel del ocurrido en Chernovil, ya que en la Escala Internacional de Eventos Nucleares (escala INES, por sus siglas en inglés) ambos alcanzaron el nivel 7, catalogándoselos como los desastres medioambientales más grandes acaecidos en la historia.    

11. Otra de las preocupaciones del desastre de Fukushima Dahiichi son las consecuencias medioambientales, puesto que la contaminación nuclear se inoculó en el suelo, el mar, los peces y la cadena trófica que son la base de la dieta en Japón, hecho que acarrearía en lo ulterior problemas en la salud ya que al consumirlas, indirectamente, se estaría inoculando este veneno en el organismo.

Eduardo Rodríguez Farre, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, al respecto del desastre aducía: “La radiación ni se ve ni se huele, pero sus efectos son a largo plazo y dañarán la salud y el medioambiente durante años”. 

12. GUERRERO, J. (1997). Chernobils a la deriva. Muy Interesante, 136, 14 – 17.

13. THOR, J (1993). Desechos nucleares legado mortal de los soviéticos. Selecciones, 630, 25-30.

14. Un caso típico de este abuso de los países desarrollados lo constituyó el caso de Annobón, una isla de Guinea  que se convirtió en un vertedero de residuos tóxicos y radiactivos de los países industrializados; los países africanos abochornados e indignados por este y otros incidentes, en una cumbre celebrada en Adis Abeba, a finales de mayo de 1988, aprobaron una resolución en la que se decía que los africanos debían rechazar la firma de acuerdos sobre vertidos nucleares, puesto que esto se constituía en un crimen para África; sin embargo, la presión del pago de la deuda externa, la crisis económica y avidez de algunos dirigentes transgredían estos acuerdos y asentimientos.  

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