Sáb 06 Dic 2014 18:07

ENSEÑAR FILOSOFÍA

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enseñar filosofia

por: Lic. Froilán Marín Poma

Comunicador Social - UMSA

 

La enseñanza de la filosofía, que tiene un cariz ininteligible e intrincado, en el ámbito escolar y/o académico requiere de la utilización de métodos activos, en el que los pupilos participen de forma consecutiva en su proceso de formación, pues de lo contrario en vez de facilitar su conocimiento y comprensión se estaría obrando contrariamente.

Esta manera de concebir una enseñanza de la filosofía ya había sido urdida y practicada con éxito, por uno de los representantes más eminentes de la Grecia antigua, Sócrates, filósofo griego, que haciendo uso de la mayéutica azuzaba la participación y el protagonismo de sus pupilos (jóvenes atenienses, entre los que se encontraba el ilustre Platón y Jenofonte); éste método educativo tenía como pivote el empleo de preguntas controversiales a sus interlocutores (sus oyentes y participantes del diálogo socrático: jóvenes atenienses), quienes imbuidos en un aprieto intelectual por las interrogantes del maestro Sócrates, no tenía más que maquinar respuestas ciertas y/o convincentes, racionales y coherentes.

Entonces los pupilos no tenían más que brindar una hilvanada de respuestas, mismas que al ser divergentes y disonantes a las interrogantes del maestro, eran reencauzadas por medio de otras preguntas que eran lanzadas con tino y perspicacia por Sócrates, hasta que finalmente los pupilos interrogados convergían en un vertedero correcto del saber y del conocimiento; con este modo de proceder Sócrates concebía que el saber y el conocimiento se encontraba en uno (legado connatural), y que sólo debía buscarse la forma de que saliese a la luz (las preguntas estimulaban este flujo y eclosión de conocimientos), por eso Sócrates era considerado el partero de los conocimientos, puesto que eso era lo que hacía: “paría el conocimiento”.

Por ende, se necesita de una participación y protagonismo central de los pupilos para hacer que ellos sean los constructores de los saberes y conocimientos, de lo contrario se estaría pecando de enseñar filosofía de manera mecánica sin ton ni son; cayendo en una enseñanza poco significativa en cuanto al desarrollo del entendimiento, propiamente del pensamiento crítico (pura memorización y vacuidad de una comprensión clara y precisa).

Al respecto el autor de la obra “Historia de la Filosofía”, Humberto Giannini, abordando este tema de la participación en la enseñanza de la filosofía, acrisolado en el diálogo socrático, dijo: “Sócrates hizo del diálogo las más importante actividad de su existencia, y al detener a sus conciudadanos día a día para interrogarlos sobre sus propias actividades y sobre sus propias actividades y sobre el sentido de sus actos, hizo del diálogo y la participación de sus interlocutores la actividad más importante de Atenas. De tal modo que Sócrates no fue el tábano de los atenienses, como el mismo se apodara. En Sócrates tuvieron su conciencia y encontraron su propia lucidez”.

En esto habría que añadir que el elucubrar la filosofía a través de una manera tan educativa y didáctica, tenía como resultado no sólo el desarrollo de un entendimiento acerca de la filosofía, sino que conducía a la razón, la conciencia y al intelecto hacia un vertedero cabal del conocimiento de la realidad en sus multifacéticos ámbitos, prueba de ello era el pensamiento filosófico de su destacado pupilo Platón, cuyo conocimiento desentraño verdades en el campo social, político, gnoseológico, ético, etc.   

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