Lun 16 Nov 2015 11:58

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sooares quilmes
El 11-11-2015 finalmente se llevo a cabo el juicio oral ante el Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil Nro 2 de Quilmes donde se imputó a un niño de graves delitos y donde actuaba el Fiscal que solicitó sanciones a nuestro compañero Eduardo 'El Negro' Soares.
Todo resultó como siempre lo dijimos: el Juicio desnudó las carencias y limitaciones de una Justicia mediocre, de Ministerios Públicos Fiscales que acusan sin pruebas, de Defensorías oficiales que dejan sin asistencia a los pobres y de arbitrariedades policiales interminables.
No le costó mucho a la Defensa que llevó a cabo el Negro Soares, demoler lo poco con que temerariamente la Fiscalía pretendió condenar al joven a muchos años de prisión.
Recordemos que en mayo del 2014 un pibe de 16 años salió de su casa a la mañana, fue a comprar a un almacén a media cuadra y cuando regresó se le lanzaron encima los tripulantes de dos patrulleros de la Policía de la Pcia de Buenos Aires pretendiendo detenerlo. Un chico pobre de un barrio pobre hijo de un estibador portuario.-
El joven ingresó a su casa y los policías rompieron la puerta de una reja perimetral y luego al no poder romper la puerta del ingreso pese a los esfuerzos rompieron la ventana y con arma en la cabeza sacaron al chico de los pelos y lo golpearon salvajemente.
Lo acusaron del robo con armas de una moto, de tentativa de robo del arma reglamentaria y lesiones a uno de los policías y de atentado y resistencia a la autoridad.
La fiscalía llegó segura que probaría sus afirmaciones en el Juicio solo con las actas policiales que era lo único con que contaba. Nunca hubo actividad jurisdiccional, no hubo trabajo de la Fiscalía ni del Juez. Solo actas y testimonios brindados por y ante la autoridad policial que 'arma' causas a fin de justificar sus actuaciones.
La causa era una mas de las tantas que la Gremial defiende, de las que estamos acostumbrados y que hubiéramos trabajado para lograr la absolución del joven sin que nadie hubiera tomado conocimiento.-  De un hecho mas de arbitrariedad policial entre tantos cientos de todos los días. Era además una causa que nuestro compañero la tomó como parte de su trabajo de abogado y no como una causa política o politizada, ni siquiera en nombre de la Gremial de Abogados.
Pero todo cambió de rumbo cuando en la audiencia donde se determinó que la causa iba a juicio nuestro compañero le enrostró la farsa policial al Fiscal manifestando que se trataba de "una típica causa armada por la policía, convalidada por la Fiscalía"  lo que le valió un pedido de apartamiento de la defensa y requerimiento de sanciones a los colegios de abogados "por falta de Decoro".
A partir de tal situación fue que la Gremial de Abogados decidió hacer pública el pedido de sanción y solicitar acompañamiento a nuestro compañero colega.
No podemos dejar de agradecer la interminable e infinita lista de organizaciones, compañeros y compañeras de los mas diversos orígenes y pertenencias políticas, legisladores de prácticamente todas las bancadas y muchísimos y muy prestigiosos colegas y organizaciones de colegas.
Así llegamos al juicio del 11 de noviembre.
Una vez mas se le pidió al Tribunal que evite producir semejante farsa sin perjuicio que se demostraría la misma durante el debate.
Se plantearon las nulidades de la causa solicitándole al Fiscal que acompañara el pedido y al Juez las declarara. Éstas versaron sobre la ausencia de defensa técnica y eficaz a cargo de la Defensa Pública, de ausencia de intervención del Ministerio Pupilar, de control por parte del Ministerio Fiscal de las actuaciones policiales. 'Tenemos la oportunidad de salir por la puerta grande: la Constitución y así dar un señal a la Justicia, a la sociedad y al joven' reclamó el Negro. El Fiscal empecinado en sostener las actuaciones policiales solicitó se rechace el planteo que fue así como resolvió el Juez. Comenzó el juicio.
La Fiscalía presentó cuatro testigos, las dos supuestas "victimas" y dos capitanes de la Bonaerense que detuvieron al niño.
La Defensa llevó cuatro testigos del barrio y cinco testigos de concepto entre ellos Nora Cortiñas quien conoce al chico desde muy niño porque acompaña a su padre a la Plaza de Mayo en apoyo a las Madres.
En menos de una hora, terminados los interrogatorios a los "damnificados" el fiscal se vio obligado a desistir de la acusación de robo con armas a una moto porque era insostenible, imposible de seguir adelante y debió pedir la absolución en ese delito.
Mantuvo la acusación de tentativa de robo de la pistola del policía, lesiones y atentado y resistencia a la autoridad.
Menos de una hora mas se tardó en salir todos azorados con las manifestaciones de los dos capitanes de policía quienes dijeron sin ruborizarse que habían recibido un llamado del 911 alertando de un robo producido por un jóven "de tez morena que vestía una campera o pullover marrón" y con esos datos se dijeron a si mismos "no será ese?" cuando vieron a un pibe y se le tiraron encima.
No buscaban a "un jóven de tez morena" en Puerto Madero sino en Florencio Varela, en el Sur profundo del Gran Bs.As.
Quedó claro que las actas policiales que afirmaban que la detención fue en la calle y que el chico se resistió, lesionó a un preventor e intentó quitarle su pistola eran falsas. Los propios capitanes bonaerenses en sus alevosas contradicciones terminaron reconociendo que la detención fue en el interior de la vivienda sin orden judicial y que no hubo nada de lo que las actas consignaban.
El Fiscal debió retirar toda acusación y solicitar él mismo la absolución del joven.
En el interín quedó un nuevo entredicho entre el Fisal y el Negro y un nuevo pedido de sanción, pero a esta altura eso ya era inviable. Tanto como el anterior pedido de sanción.
Las adhesiones y pedidos que le llegaron al Juez fueron tantas y de tal magnitud y entidad que debió referirse a ellas apenas iniciado el debate indicándole a la Defensa que se tomaba nota de cada una de ellas pero que no eran necesarias porque -indicó- el Tribunal le garantizaría a la Defensa todos sus derechos. Y además se diferenció de la Jueza de instrucción quien hizo caso al pedido del Fiscal y libro oficios a los Colegios de Abogados para que sancionaran al Negro.
La defensa solo necesitó del imprescindible testimonio de Nora Cortiñas y derribó totalmente reduciendo a escombros las pruebas de la fiscalía. 
Sin embargo queda el gusto amargo de saber que si este pibe no contaba con una defensa adecuada hoy estaría condenado a varios años de prisión. La impotencia de saber lo que es la Justicia en un sistema de explotación y miseria. La bronca contenida de tener la certeza de que el Fiscal triunfa sin realizar ni una sola actividad, que en este sistema solo alcanza con la versión policial. Y lo peor de todo, lo mas grave: la ausencia de defensa, peor que una defensa mala o con limitaciones es una defensa que no está. La defensa oficial NO ESTUVO NUNCA, ni siquiera en el sublime momento que debe estar un defensor que es en la declaración indagatoria.
Y eso se convalida siempre en todos los estratos de la Justicia, desde un oscuro fiscal que persigue niños pobres hasta los mas altos Tribunales.
No podemos dejar de asombrarnos por las contradicciones existentes entre lo que dicen altos funcionarios judiciales, académicos del Derecho, profesores, eruditos e intelectuales de la Justicia y lo que son ellos mismos cuando la administran.
Y de la brecha cada vez mas ancha que hay entre los que ejercemos el Derecho en la mugre de las trincheras como son las Mesas de Entradas de Fiscalías y Juzgados, y los expedientes judiciales y los que lo hacen el la pulcritud de los Despachos o las aulas académicas.
Estamos en el mismo Mundo, solo que decidimos estar del otro lado del mostrador del sistema.
Esta es la Justicia contra la que nos enfrentamos.
La causa salió bien, un trabajo personal del Negro Soares, algo que era inicialmente simple, terminó en un hecho de ribetes institucionales.
Pero si no hubiera sido el Negro como abogado conocido, si no hubiera sido justo el hijo de un estibador portuario allegado a las Madres, si no hubiera aparecido la Gremial a denunciarlo y sobre todo, si el pibe, como cientos de pibes pobres (sean o no autores de los hechos que se les imputan) hubiera continuado siendo defendido por el Defensor Oficial, hoy engrosaría las cárceles de los marginales, de los "joven de tez morena".
Muy agradecidos a todos y todas, pero nada para festejar y mucho por trabajar.
 
ASOCIACION GREMIAL DE ABOGADAS Y ABOGADOS
República Argentina
Noviembre 2015
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