Mar 02 Oct 2012 10:41

ENCARCELAMIENTO DE VILLALBA EN PARAGUAY - LA HISTORIA Y EL DERECHO

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libertad a ruben villalba
de:  Asociación GREMIAL DE ABOGADOS- ARGENTINA
Es un lugar común del Derecho sostener que la aplicación de la Ley Penal es el último recurso de una sociedad y a la vez la confesión de su fracaso.- Desgraciadamente, estos conceptos, lejos de hacerse sentido común, quedan confinados a los libros y a las declaraciones estériles de buena voluntad.-

Quienes suelen ser perfectos portavoces de ese fracaso de la sociedad son los funcionarios políticos y judiciales que viven haciendo la permanente apología de la persecución penal como si esta fuera a resolver alguno de los problemas de nuestras sociedades.-  

Por supuesto, no lo hacen desinteresadamente, obtienen excelentes ganancias y beneficios del permanente crecimiento de los sistemas punitivos en todas sus expresiones y del recurso del miedo como herramienta proselitista.-

Nuestros sistemas democráticos recorren, en ese sentido, dos caminos paralelos: su manifiesta incapacidad para impedir o resolver las consecuencias de injusticia y desigualdad del sistema económico cuya expresión político-jurídica gestionan;   y la pretensión de que esas consecuencias sociales y políticas pueden ser contenidas dentro del cauce de las instituciones del sistema apelando a la ley penal y los sistemas represivos legales, bien como gestores de los “márgenes” del sistema social, bien como ultima ratio.-

El Paraguay es, desde ese punto de vista, un caso paradigmático:  las castas mafiosas que lo saquean desde hace décadas han construido un sistema socioeconómico oligárquico siempre funcional a los intereses foráneos interesados en los recursos de su territorio y ahora, empujadas por quienes en su momento les ordenaron Dictadura y ahora Democracia, tratan de entender cómo se gestionan democráticamente el saqueo y el robo descarado de las riquezas de todos los paraguayos.-

En ese camino de aprendizaje cuentan con la inestimable colaboración y docencia de los estados Norteamericano y Colombiano, quienes a través de programas como el Plan Umbral, organismos “solidarios” como la USAID (USA) o “escuelas de capacitación” judiciales y policiales (Colombia), les inculcan las formas democráticas de gestionar sus intereses (los de todos ellos en su conjunto, no los de la democracia paraguaya y menos los del Pueblo Paraguayo).

Un triunfo de ese arduo aprendizaje parece ser el de la reciente detención del dirigente campesino de los “sintierra”, compañero RUBEN VILLALBA.-  

Este permanecía prófugo desde los enfrentamientos entre policías y campesinos en Campos Morombí, cerca de la ciudad de Curuguaty, departamento de Canindeyú, que culminaron con 11 campesinos y 6 policías muertos, además de decenas de heridos y detenidos (estos últimos todos campesinos, demás está decirlo). VILLALBA resultó herido y se refugió entre el campesinado de la zona, trabajando en la elaboración de carbón en un monte ubicado a apenas 40 kilómetros de Morombí.-

Campos Morombí era una estancia de propiedad estatal que había sido usurpada por un terrateniente y que había sido tomada por los sintierra de la Liga Nacional de Carperos como forma de recuperarla para el Pueblo Paraguayo.    El terrateniente consiguió que un juez ordenara un allanamiento al asentamiento de los “sintierra”, el entonces gobierno de Lugo permitió  que las fuerzas policiales realizaran un gigantesco y agresivo operativo y, ante el atropello policial y la resistencia campesina, se produjo el conocido enfrentamiento que provocó una crisis política que Lugo quiso resolver dándole el mando de la Policía a un notorio dirigente colorado, ex ministro de Duarte Frutos y ex Fiscal General de la República de consecuente tenebrosa fama, el Dr. Candia Amarilla.- Esta decisión rompió la alianza del ex obispo con el partido Liberal y facilitó el golpe institucional que, por la vía de un juicio político impresentable, acabó sin pena ni gloria con el mandato luguista.-

Ahora que VILLALBA finalmente fue detenido, en un operativo con 22 policías con armas cortas y largas (el prófugo portaba un cuchillo al momento de su detención, y las crónicas periodísticas no mencionan ni tenedor ni cuchara) elogiado por el amañado presidente Franco, resulta de alguna manera curioso que este último pueda, según la cobertura periodística, resaltar que “es la primera vez, en este tipo de delitos, que se captura al sospechoso y no se lo elimina, como en una quema de archivo”, apuntando, además, “que a Villalba se lo capturó y se lo puso a disposición de la Justicia, "tal como corresponde"”.

La traducción es sencilla: Franco sostiene que en el gobierno anterior, en el cual él era nada menos que vicepresidente, se ejecutaba a militantes prófugos, como en el caso de Severiano Martínez, antiguo miembro del partido Patria Libre, o, incluso, tal vez, a los dos dirigentes del EPP, Gabriel Zárate y Nimio Cardozo; la explicación que da (de por qué los ejecutaban, no de por qué él no fue cómplice de tales actos) es que Lugo lo hacía para que no hablaran.-  

También es significativo que esa opinión sea compartida por el dirigente de los “carperos”,  José Rodríguez, quien agradeció al actual Ministro del Interior “no haber ultimado a Villalba” tal como acostumbraba a ocurrir durante el gobierno de Lugo, cuando Rafael Filizzola era Ministro del Interior y el actual Ministro era ¡Vice-ministro!

También podría resultar curioso que, interpuesto un hábeas corpus para garantizar la integridad física del detenido, el juez interviniente declarara haber tenido “la agradable sorpresa” de que el examen médico del mismo mostrara que no se lo había torturado y había sido tratado “con todas las garantías constitucionales y observancia estricta de los derechos humanos”.-

La “agradable sorpresa” no es sólo del juez sino de todos quienes seguimos de cerca el accionar de las fuerzas “de seguridad” y el sistema judicial en general del Paraguay.-     Pero, pasada la alegría, lo que queda es el sabor amargo que le debe quedar a todo aquel que aspira a la Justicia cuando se repasan los hechos:

En Paraguay, el Paraguay democrático, incluso para ser más precisos en el Paraguay de Lugo,

-      Un terrateniente se apropia impunemente de tierras del Estado, las usufructúa y lleva adelante un ridículo proceso de usucapión en los estrados judiciales.-

-      Los campesinos despojados desde siempre, cansados de la impunidad de los poderosos, ocupan las tierras, establecen un asentamiento y las reclaman para que se las usufructúe en beneficio del pueblo paraguayo.-

-      Dadas las circunstancias, el sistema judicial se ve impedido de realizar uno de sus típicos actos de justicia de los que acostumbra vanagloriarse: el desalojo de las “invasiones” de campesinos y el restablecimiento pleno del derecho a la propiedad privada.-

-      Recurre entonces a una orden de allanamiento para investigar la “supuesta presencia de armas” en el asentamiento; orden que se cumple con el envío de cientos de policías con variado armamento, tropas de elite, helicópteros, etc.

-      El atropello y la resistencia desembocan en una masacre, pero el sistema rápidamente enfrenta los hechos: cientos de detenidos, órdenes de captura, procesados, etc.-   Obviamente, como todo el “operativo” se realiza siguiendo los canales y procedimientos establecidos (no establecidos por los campesinos, precisamente), la “investigación”, las acusaciones, los acusados, todo absolutamente apuntará a los campesinos.-    Y aparecerán también las delatoras teorías de "infiltrados" o de "un armado de la derecha"

-      Un dirigente campesino, herido y sobreviviente casi milagroso se enfrentará ahora a la imputación de homicidio y a una segura condena por decenas de años; lo mismo ocurrirá con todo aquel que el sistema decida imputar.-

-      El poder judicial seguirá procesando el litigio entre el terrateniente y el Estado, como (casi como) procesará los delitos que se imputen (a los campesinos) por los hechos de violencia.-  Esa, dicen, es su función, y así son las cosas.-

-      Los campesinos seguirán sin tierra; la pobreza, e incluso la miseria y sus secuelas, continuaran reinando en el Paraguay, fuera del alcance del sistema judicial.-

Y, ante los conflictos con que la exclusión y la pobreza suelen ser acompañados (sin que muchos sepan decir por qué); todos, todos, esperaremos ser “agradablemente sorprendidos”, aunque sea una vez cada tanto, cuando la vida, la integridad, los derechos, de los desheredados del Paraguay, salgan indemnes de sus encontronazos con el sistema de seguridad y justicia. 

 

LIBERTAD A RUBEN VILLALBA

LIBERTAD A LOS PRESOS Y PRESAS POLITICAS PARAGUAYAS

 

octubre 2012

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