Vie 20 Mar 2015 14:42

A 39 años del GOLPE

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BR Buena Roja
El mismo PODER; el mismo Estado CAPITALISTA GENOCIDA; la misma CLASE dirigente; 
los mismos agentes burocráticos A SU SERVICIO
*SOLIDARIDAD JUNTO AL PUEBLO VENEZOLANO: ÉSA ES NUESTRA MEJOR DEFENSA.
*FUERA LA BOTA YANQUI DE AMÉRICA LATINA.
*CONTRA TODO GOLPISMO DE AYER Y DE HOY.
*CONTRA LA IMPUNIDAD DE TODOS LOS GENOCIDAS Y DE LAS PATRONALES
ARTÍFICES DEL TERRORISMO DE ESTADO.
¡QUE SE ABRAN LOS ARCHIVOS SECRETOS!
La cita de la LSR es a la 15hs, en Av. de Mayo y Piedras
        Hoy, sus representantes son todos los que apoyan la ofensiva regional que desde Venezuela y Brasil ataca también a la Argentina. Todos con la modalidad de “golpes institucionales” a partir de que EE.UU. mordió por primera vez el polvo de la derrota cuando dio un golpe contra el presidente Chávez en abril de 2002.
A partir de ahí, la cobardía de la oposición burguesa local (en cada uno de los países) ni siquiera se atreve a esbozar un programa político en contra de los llamados “gobiernos progresistas” de la región. Así lo demostraron aquí en la Argentina, en la reciente movilización del “18F”, donde propusieron una marcha de silencio porque no tienen nada para decir, o porque si revelaran sus verdaderas intenciones, no los seguiría casi nadie.
Pero no hay que llamarse a engaño: esa última movida opositora es parte integrante de toda una escalada que se viene operando en el continente desde que estalló la crisis capitalista internacional en el 2008. Son los mismos sectores que apoyaron el golpe en Honduras contra el presidente Zelaya, o en Paraguay contra Lugo. Los mismos que, en la Argentina, promovieron la movida abiertamente golpista de la oligarquía ruralista contra “la 125”, impulsada por el gobierno que más ganancias les aseguró en los últimos 30 años. Luego, siguieron los “modernos caceroleros” que volvieron a pintar en las calles la consigna “Viva el cáncer”. Más tarde, vinieron las intentonas disfrazadas de reclamos salariales de la Gendarmería, la Prefectura y la escalada policial en 17 provincias. Todo esto en consonancia con las arremetidas golpistas contra el presidente Rafael Correa en Ecuador, el atentado aéreo contra Evo Morales, la actual ofensiva contra Venezuela y las manifestaciones multitudinarias contra Dilma Rousseff el domingo 15 de marzo. El mismo sentido tiene el paro transportista de Hugo Moyano, apoyado por Massa y Macri, entre otros.
Todos ellos quieren volver a la política privatizadora de los 90, que rifó el país a precio vil, para lo cual reclaman rebajas impositivas; de modo tal que el Estado se desfinancie y deje de “despilfarrar” en ciertos beneficios sociales. Todos ellos representan los mismos intereses empresariales que dieron lugar al golpe genocida de 1976, que bajo el comando de los militares, consagró el terrorismo empresarial que hoy sigue impune. 
Todos ellos se amparan en la oscuridad de palabras huecas, como “queremos un cambio”... pero ¿por qué nunca nos definen qué entienden por “cambio”?
Los militantes por la revolución socialista también queremos un cambio. Y expresamos con claridad nuestros objetivos: queremos un pueblo insurreccionado contra el poder de la clase dominante explotadora, para poner fin a esta ristra de injusticias que padecemos desde hace más de 8.000 años de historia. Queremos que se instaure un poder popular, el de la abrumadora mayoría de las masas explotadas y oprimidas, para liberar a la humanidad de toda cadena, basado en los organismos que esas mismas masas hayamos sido capaces de crear al calor de esa pelea, alumbrando una sociedad libre, fraterna y solidaria; es decir, una sociedad socialista.
Sin barrerlos del poder, nuestro destino y el de nuestros hijos continuará siendo un valle de lágrimas. Por eso, aun pese a los juicios a los genocidas, nada se supo del destino de ni un solo desaparecido; y ni hablar de Julio López que ya lleva más de ocho años desaparecido. 
El problema es que nunca tocamos los resortes íntimos del Estado capitalista, que no reside fundamentalmente en el sillón de la Casa Rosada. El verdadero poder está en los grandes propietarios de los grandes medios de producción y de cambio, y de la tierra. 
En estos días, mucho se habla de los servicios de inteligencia, como si fueran una novedad en nuestras vidas. Ellos han operado siempre (desde el asesinato de Kennedy hasta las “escuchas” de Nixon) y es utópico pensar en soluciones mágicas que los hagan “buenos”; y mucho menos se trata de definir si Milani es mejor que Stiuso, o si Stiuso es mejor que Milani. 
En cambio, sí podemos luchar por que se abran TODOS los archivos secretos, para dar paso a la Verdad, no sólo sobre el genocidio de la década de 1970, sino también sobre la voladura de Río Tercero, el tráfico de armas a Ecuador y Croacia, los asesinatos del soldado Omar Carrasco y del periodista José Luis Cabezas, los asesinatos cotidianos de miles y miles de pibes pobres en los barrios, la voladura de la Amia... En definitiva, en este 24 de marzo, nos pronunciamos por:
SOLIDARIDAD JUNTO AL PUEBLO VENEZOLANO: ÉSA ES NUESTRA MEJOR DEFENSA.
FUERA LA BOTA YANQUI DE AMÉRICA LATINA.
CONTRA TODO GOLPISMO DE AYER Y DE HOY.
CONTRA LA IMPUNIDAD DE TODOS LOS GENOCIDAS Y DE LAS PATRONALES
ARTÍFICES DEL TERRORISMO DE ESTADO.
¡QUE SE ABRAN LOS ARCHIVOS SECRETOS!
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