Vie 23 Ene 2015 23:05

EL PODER DE LA PALABRAS EN EL MUNDO DE HOY

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(ENSAYO)

por: Dr. Roslyn Telmo Verde Gonzales

La palabra es la creación más importante del hombre a través de todos los tiempos. En pleno siglo XXI podemos decir que el poder de la palabra es inconmensurable, es un arma de doble filo, la más poderosa que existe; puede dar vida o muerte, puede construir o destruir personalidades, puede convencer o desmotivar; en síntesis,  se puede trasformar conductas para el bien o para el mal de una persona. Julián A. Herrera M. en su obra Psiconeuroinmunología para la Práctica Clínica (2009), dice categóricamente: “Nuestros cuerpos pueden reaccionar a las imágenes o a los pensamientos. Lo interesante es que muchas imágenes pueden quedar fijadas desde épocas tempranas en nuestras vidas, por palabras o acciones de nuestros padres, de nuestros familiares, de nuestros amigos, de los medios de comunicación, de los profesores, de muchas personas, las cuales pueden seguir activas en nuestras mentes por mucho tiempo”

La palabra en filosofía, es el arma de lucha ideológica, para mantener el sistema o para transformarlo; en periodismo, para informar y crear opinión pública; en pedagogía, para formar o reformar; en Psicología para condicionar o curar; en antropología, para traspasar el límite del homínido y convertirse en hombre. Podemos  seguir enumerando más ciencias y el poder sigue presente, pero eso no es nuestro objetivo por ahora.

La psicología ha avanzado en forma vertiginosa, ahora hay una nueva rama de la psicología denominada psiconeuroinmunología, a través de la palabra se puede curar enfermedades físicas y mentales, se pueden inmunizar y detener enfermedades como el sida o cáncer. El autor mencionado anteriormente,  expresa: “En el sistema límbico el pensamiento se transforma en reacción emocional con producción de neuropétidos que conectan las emociones con el cuerpo. Cuando hay diferentes emociones, así como la alegría intensa, o por el contrario  hay tristeza, todas las células del cuerpo pueden reaccionar posiblemente por un efecto sistémico. Recientemente la microscopía electrónica ha podido establecer conexiones específicas entre terminaciones del sistema nerviosos simpático y el sistema inmunológico, lo cual refuerza el concepto de comunicación bidireccional entre el sistema nerviosos central  y el sistema inmunológico no solo es bioquímica sino también estructural.”

Las neurociencias han avanzado hasta descubrir el poder de cerebro y de la palabra. En muchas universidades del mundo en el currículum de psicología se dicta la materia de hipnoterapia o hipnosis clínica; con la palabra pueden curar en tiempo record las enfermedades del cuerpo y del alma. Hoy muchos médicos y psicólogos que curan con el efecto placebo, es decir los resultados son los verdaderos efectos de las palabras que pueden cambiar estados de ánimo, quitar el dolor y detener y combatir cualquier enfermedad. El término neurociencias afirma Beiras (1998): “Hace referencia a campos científicos y áreas de conocimientos diversos, que bajo distintas perspectivas de enfoque abordan los niveles de conocimientos vigentes sobre el sistema nervioso”. 

Vivimos una época en que debemos administrar bien el contenido de nuestras palabras, pues con ellas de manera consciente o inconsciente podemos influir en nuestro derredor. Si a un niño le dices constantemente, que puedes, que eres inteligente, que eres capaz de todo, el niño avanzará a pasos gigantes en su aprendizaje, pero si le dices lo contrario, le frenarás en su proceso mental y le harás daños irreversibles, la palabra también se acompaña de emociones, y es necesario manifestar en todo momento que el niño es querido, su presencia en importante para la familia.

En cuanto al estudio, los aprendizajes veloces y profundos son productos de motivaciones con palabras acertadas de los profesores. En la vida de pareja no  existe fórmula mágica para vivir bien, sólo una comunicación profunda y sincera.  A nivel laboral y social, la palabra abre muchas puertas   que de otro modo no puede accederse. Ricardo Castañón Gómez, en su obra, Hábitos y Actitudes: Cuando la Palabra Hiere…(2011) explica categóricamente: “¡Qué oportuna aquella palabra que te condujo hacia la luz, al bienestar y al logro! Pero ¡qué pavorosas aquellas gestadas en el prejuicio o dirigidas con el ánimo de herir bajo la forma de murmuración, calumnia, mentira, difamación, injuria, rumor, o simple chisme!”.

Los comunicadores sociales debemos de hacer grandes esfuerzos por conocer todo el bagaje cultural que implica la palabra, muchos años de aprendizaje a veces no justifica, el desconocimiento sobre las implicancias profundas de la labor comunicativa, en este caso es imprescindible hacer un verdadero esfuerzo para comprender, dominar y actualizarse en temas comunicativos, de ello dependerá muchas veces nuestro prestigio y hasta nuestro puesto de trabajo, porque debemos tener conciencia de que en los medios masivos de información y comunicación la palabra tiene una connotación de estímulo omnipresente.

Es hora de entender que lo más importante de todo ello es de que estamos conscientes de que el alcance de nuestros pensamientos a través de los medios masivos de información y de comunicación, llegará hasta el cerebro de grandes colectivos humanos y a la hora de tomar sus decisiones, se adecuarán en los mensajes que han recibido de los comunicadores, porque para ellos, nosotros somos los mejores referentes  de su vida, he ahí una de nuestras más grandes responsabilidades en nuestro compromiso de formar una sociedad más digna y justa. Una vez más Castañón afirma: “Las palabras son evaluadas no sólo por el significado y la atribución semántica que conllevan, sino y con bastante fuerza, por el sentido que cada uno les otorga”.

La Universidad exige un nivel de conocimientos rigurosos y con alto dominio  metodológico y científico, en ese sentido los estudiante y  docentes debemos  de estar a la vanguardia de los conocimientos; principalmente los comunicadores sociales en el tema de lenguaje y comunicación, tienen que hacer uso de sus aprendizajes teóricos y prácticos, pues cinco años de estudios y hasta más, deben de justificar nuestra formación y si las temas que necesitamos no están en el plan de estudios, ese no es el problema, porque gracias a la palabra escrita o hablado podremos asimilar, debo recordarle que muchos genios de la humanidad fueron autodidactas; para eso tenemos, amistades, docentes, tecnología de punta en comunicación, solamente nos faltaría la decisión correcta, es decir la práctica del dominio de nuestra voluntad y de ese modo habremos resuelto la parte que ha quedado inconcluso en las aulas universitarias.

Palabras que Hieren

El aludido autor, Doctor Ricardo Castañón Gómez, especialista en neurofisiología enumera en forma clara los eventos o momentos de la vida humana en la que la palabra hiere:

  1. Se hiere para “tocar”, “impactar” al otro, lastimándolo.  Propias de personas autoritarias, dominantes y déspotas.
  2. Para gozar de aquello que se dice: satisfaciendo la antipatía y el odio acumulados; liberando la envidia, los celos y muchos otros sentimientos de  venganza.
  3. Para defenderse. En muchos momentos de interacción social, unas y otras personas son objeto de expresiones que consideran injustas e inoportunas.
  4. Para agradar a una tercera persona: La dinámica humana cuenta con muchos sistemas psicosociales que estimulan la relación íntima entre las personas y la cohesión en un grupo, subgrupo o sociedades.
  5. Para descubrir una supuesta verdad: un hombre celoso dice a su mujer  repentinamente: “Me han dicho que tienes un amante”. La sorpresa no se olvida.
  6. Para animar una conversación: aquel que le dice a su mejor amigo: “¡Sé que estás enamorado de mi esposa!” El hasta ese momento amigo responde ofendido: ¡Yo no tengo tan mal gusto!” El primero aclara que lo decía en “broma”, pero que no le agrada su respuesta.
  7. Para evitar ulteriores consecuencias: Las personas se van ubicando en posturas irreconciliables. en parejas por ejemplo decir: “Nunca te he amado de verdad…”, es una sentencia lapidaria.
  8. Porque somos como somos: ¿Quién no ha dicho algo inconveniente  alguna vez?  Todavía nos equivocamos, ofendemos y herimos.

Palabras que Sanan

El filósofo y matemático Ludwig Wittgenstein (2009) afirmaba: “Que el límite de nuestro lenguaje está en el límite de nuestra mente. Si es grande tu pensamiento, grande será tu acción”. Las palabras positivas y dichas de un modo adecuado solamente dependen de la voluntad y conciencia de la persona que habla. En todo momento existen posibilidades de dar lo mejor de nuestras palabras, en el hogar, en el vecindario, en la comunidad, en el trabajo y en todo momento de la vida podemos utilizar lo mejor de nuestro léxico, no cuesta mucho hablar de manera edificante, pero sus resultados son maravillosos, es decir en estos tiempo es la llave del éxito y de la felicidad.

La relación médico-paciente, exige que el profesional utilice palabras reconfortantes para minimizar su enfermedad, es ahí que las palabras del médico se vuelen poderosas y sus efectos son contundentes y que en la mayoría de los casos se trata del efecto placebo, dicho de otro modo, son los efectos del poder de las palabras aplicadas por un profesional y en circunstancias especiales. Por ejemplo al decirles a su paciente que tenga mucha confianza, su problema tiene solución porque soy especialista en este asunto, es sólo es cuestión de tranquilidad; ante esas palabras aparentemente poco significativas, el paciente por su fe, por su fuerza psicológica personal, empieza a curarse  y los resultados son inmediatos, ya se ve un paciente con mejor semblante.

Las Palabras Mágicas

En un curso de relaciones humanas que participé en la República del Ecuador, el capacitador preguntó ¿Cuáles son las palabras mágicas? Los asistentes respondieron: ¡Buenos días!, ¡Por favor!, ¡Tenga la amabilidad!, ¡Gracias!, ¡Tenga la bondad!, ¡Tome asiento!, ¡Con su permiso!, ¡Usted primero!, ¡Que le vaya bien!, ¡Saludos para su familia!, ¡Está exquisito!, ¡Es maravilloso!, ¡Cuenta conmigo!, ¡Te amo!, ¡La bendición!, etc., esas palabras dichas de un modo coherente en las circunstancias del tiempo y lugar, tienen un poder transformador de cuerpo y alma. El receptor reacciona de manera consciente e inconsciente; inmediatamente en su cuerpo se realizan trasformaciones bioquímicas que influyen en el buen funcionamiento de sus órganos y células, llegando en muchos casos a activar los neurotransmisores como la dopamina, y la endorfina. 

Las Palabras más Bellas  

Las palabras más bellas, cuando nos referimos al significado connotativo de las palabras encontraremos un grupo de palabras que al ser escuchadas por el interlocutor, generan una reacción psicológica agradable, y su espíritu se llena de tranquilidad. El Doctor Ricardo Castañón Gómez, en su libro Cuando la Palabra Sana, hace referencia que la “Escuela de escritores de Madrid” promovió por internet una encuesta para determinar las palabras más bellas del español. Los internautas respondieron con 47.057 sugerencias. La voz situada en el primer lugar fue la palabra AMOR. El doctor intentó lo mismo en tres poblaciones de América, hasta el 2012 y la respuesta fue sorprendente por la unanimidad de criterios, las palabras principales fueron AMOR Y DIOS, en los grupos creyentes; las demás palabras fueron: felicidad, paz, amistad, madre, mundo, fe, etc.

Para usar las palabras mágicas, las más bellas, o las palabras que sanan, no es necesario ser un profesional en el sentido estricto de la palabra, sólo se requiere tomar conciencia de las implicancias y beneficios de éstas palabras, porque si queremos vivir en armonía con los demás seres, si deseamos que nuestros hijos desarrollen una gran personalidad, si queremos que nuestra pareja se sienta amada y que el mundo mejore para todos, entonces es hora de practicar el uso constante de las palabras poderosas; no solamente los resultados serán inmediatos sino que estaremos poniendo la base para que el mundo sea mejor cada día y nuestra contribución será de impacto social. Todos los hombres y mujeres tenemos un deber moral en este mundo, hacer que la vida de nuestro entorno sea superior a los que nos antecedieron, poner un grano de arena en esta labor social: es hora de irradiar lo mejor que puede salir de nuestros pensamientos y reflexiones, es hora de sembrar bases para vivir un mundo mejor.

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