Vie 26 Dic 2014 01:16

VIGENCIA DEL PENSAMIENTO POLÍTICO Y EDUCATIVO DE MARIÁTEGUI Y LA CRISIS UNIVERSITARIA PERUANA

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jcmariategui

Por Dr. Alex A. Chamán Portugal

Docente universitario y luchador social

 

“Recuerda juventud que la Universidad es la fragua donde se hacen los luchadores del mañana. No claudiques ahora, que eres joven y que no has creado intereses. Lanza nuevamente tu grito de rebeldía vigoroso. Desenmascara a los traidores. Desprecia a los cobardes. Expulsa a los falsos maestros. No permitas la entrada de quienes te engañaron varios años”.

Julio Antonio Mella (Fundador del PCC)

En el contexto de la decadencia del sistema capitalista e imperialista y su reconfiguración económica y política mundial en la que China capitalista desplaza al Imperialismo Yanqui, y se intensifica la criminalización de la protesta popular, especialmente en las naciones oprimidas, así como se denigra, persigue y encarcela a quienes asumen praxis progresistas, consideramos muy válidas, por ende plenamente vigentes las posturas educativos-universitarios de José Carlos Mariátegui(1).

 

¿Cuáles fueron sus principales planteamientos educativos?

- La educación esencialmente es un problema estructural (económico y social), por tanto presenta connotaciones superestructurales (ideológico y político).

- La realidad concreta y sus contradicciones internas se constituyen en su soporte y expresión.

- La educación debe caracterizarse por ser científica, por ende, valerse por métodos y técnicas rigurosos. Sólo asi marchará a la formación integral de la personalidad de los estudiantes. Se trata, ante todo, de una praxis pedagógica que procuré formar hombres de nuevo tipo merced a una nueva sociedad que generé superiores relaciones sociales.

Lo anterior se materializó en la obra educativa del amauta, particularmente en su resuelta participación en la Universidad Popular(2) como alternativa al monopolio clasista de la educación y cultura burguesa. Efectivamente, Mariátegui entendió como pocos que en una sociedad de clases resulta imposible sustraerse de la misma y plantear “neutralidad política” o apoliticismo, ya que en resumidas cuentas existe una emancipadora educación proletaria y una decadente educación burguesa. Esto explica además por qué la crisis de la educación burguesa coincide universalmente con sus crisis económica y social, desvirtuándose soluciones “administrativas o técnicas”.

 

CRISIS DE LA EDUCACIÓN PERUANA

La crisis de la educación peruana -en todas sus instancias- es fiel reflejo de la crisis económica y social. Así, la crisis universitaria simple y llanamente corona la crisis que caracteriza a la educación básica, primaria y secundaria. Por supuesto aquí tiene enorme responsabilidad la rancia burguesía peruana y su vetusto aparato estatal por renunciar a esta responsabilidad liberal burguesa, son precisamente ellos quienes se rasgan las vestiduras al saber que el Perú, en materia educativa, ocupa los últimos lugares en las mentadas pruebas Prisa, así como en los famosos rankings neoliberales para establecer cuáles son las universidades más prestigiosas. El Perú cuenta con casi 150 universidades , en su mayoría privadas, y ninguna de ellas logró ubicarse en la lista de las “100 mejores de los denominados “países emergentes”. Ni siquiera su educación universitaria tecnócrata y funcional al sistema puede destacarse entre los países en “vías de desarrollo”. La cuestión de fondo tiene que ver con un problema estructural que pretende ser endosado al pueblo, como siempre ocurre.

 

MARIÁTEGUI Y LA REFORMA UNIVERSITARIA

El rudimentario desarrollo capitalista en el Perú acompañó desde un primer momento al carácter conservador, aristocrático y elitista de la educación. La universidad peruana, durante los años de la Reforma Universitaria de Córdoba, se distinguió por ser un pesado fardo de catedráticos mediocres y pedantes incapaces de convertirse en genuinos maestros de las masas universitarias en lucha conforme a las necesidades históricas. Mariátegui en alusión a la Universidad de San Marcos de los 20´ refiere contundentemente que ésta “es una universidad estática. Es un mediocre centro de linfática y gazmoña cultura burguesa. Es un muestrario de ideas muertas”… Asimismo cuestiona la labor de sus profesores al preguntar: “¿Quién estudia la crisis mundial, sus raíces, sus fases, sus horizontes y sus intérpretes?..., ¿Quién comenta la moderna literatura política revolucionaria, reaccionaria o reformista?” Asimismo otorga el derecho a la masa estudiantil de rebelarse y combatir a los elementos insensibles e impermeables en alusión directa a los catedráticos reaccionarios.

Mariátegui tomó firme posición de adherencia por el combativo movimiento estudiantil que nos legó la Reforma Universitaria de Córdoba en su lucha por la democratización de la universidad y la sociedad ultraconservadora de aquel entonces. Por supuesto que aquella gesta no significó un hecho aislado por cuanto se desenvolvió en el contexto de la construcción del socialismo en la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Ex-URSS), así como por el accionar revolucionario de los movimientos obreros europeos.

 

MARIÁTEGUI Y LA CRISIS UNIVERSITARIA

Los planteamientos de Mariátegui, acerca de la crisis de la universidad peruana, datan de hace casi un siglo, sin embargo la mayor parte de los mismos pueden ser validados en el contexto actual. Si bien el Perú dejó de ser un país semifeudal y semicolonial para convertirse en un país capitalista atrasado y dependiente, aquello no significa un marcado progreso en tanto permanecen relaciones sociales de explotación y opresión gracias al dominio imperialista y accionar de emporios transnacionales que convierten al país en una especie de enclave económico.

 

 

¿Qué sostiene Mariátegui acerca de la crisis universitaria? ¿Su caracterización sobre la misma podría validarse en la segunda década del siglo XXI?

El fundador del Partido Comunista del Perú (PCP) plantea que la crisis de la universidad se constituye en una “crisis de maestros y crisis de ideas”, es decir una orfandad de verdaderos maestros que asuman su compromiso con la ciencia y su misión, la verdad y su transformación, la historia y su progreso, en suma hombres comprometidos, resueltos y transformadores. Asimismo, la crisis también se refleja en la carencia de ideas directrices que hagan de la universidad la fragua del conocimiento científico-técnico en pro de unir la teoría y la práctica en aras de la producción social, por tanto orientada a la transformación humana-social protagonizada por los hombres y mujeres más conscientes, sensibles y comprometidos.

 

¿Cuál es la situación actual de las universidades peruanas y de sus maestros e ideas?

La realidad muestra que la universidad peruana ha sucumbido a los negros planes de la reacción. Esto se evidencia, especialmente en las últimas casi tres décadas, cuando los gobiernos retrógrados de turno no sólo intervienen militar y policialmente la universidad estatal peruana sino la amputan del arsenal científico y la direccionan a convertirla en una institución superior tecnocrática completamente funcional a los grupos de poder económico y alejadas de los principios universitarios conquistados en décadas de lucha universitaria. Hoy por hoy la universidad pública latinoamericana en general y peruana en particular, en términos generales, es formadora de tecnócratas y “profesionales” funcionales al voraz sistema de explotación y opresión tal como se hace por ejemplo en Chile gracias a la siniestra obra de su oligarquía proimperialista y al genocida extinto Augusto Pinochet. Esto explica por qué los universitarios más conscientes se organizan, politizan y luchan en defensa de la universidad estatal y sus principios democráticos. Pese a marcadas excepciones -muy respetadas y valoradas por cierto- la mayor parte de los profesionales, egresados y universitarios peruanos carecen de la mística que reclamaba el amauta, así como de capacidades intelectivas, reflexivas y críticas concretadas en compromisos humanos y sociales. Ni que hablar de las mercantilizadas y mediocres universidades privadas peruanas que en su desmedido afán de lucro y en su nefasto propósito de “sobrepasar y superar” a las estatales hacen gala de su mayor número de estudiantado. Esto demuestra la conversión de la universidad en una empresa de usura. Ciertamente, l a universidad pública viene siendo desplazada por las particulares, no sólo por el accionar de las clases dominantes (empresarios) sino principalmente por el propio Estado, puesto que las viene asfixiando económicamente y demoliendo en sus bases principistas (autonomía universitaria, gobierno, libertad de cátedra, etc.). Esto se corrobora, una vez más, con la actual arremetida de la reaccionaria Ley de Universidades del gobierno neoliberal de Humala que estrangula económicamente a las universidades peruanas condenándolas a mayor pauperización, atraso y elitización. Esta situación ayuda a comprender la creciente crisis y agotamiento del proceso de enseñanza y aprendizaje, así como la precariedad en investigación, equipamiento científico tecnológico y extensión social.

La universidad peruana en su conjunto al carecer de genuinos maestros y justas ideas ha sido convertida en una universidad sin espíritu humanístico, por tanto emancipatorio. En la actualidad reedita viejos episodios del oscurantismo medieval a través de ciertas autoridades universitarias y gubernamentales quienes provistos de una monumental miseria intelecto-espiritual desatan su insania contra aquellos universitarios que se atreven a pensar, cuestionar, criticar y plantear posturas ideo-políticas democráticas y progresistas en el marco de la universalidad de saberes y necesidades históricas del pueblo. Lo paradójico es que en pleno tercer milenio se coarta la libertad de pensamiento, opinión y acción; precisamente por “intelectuales burgueses” y funcionarios gubernamentales que apelan al Estado de Derecho, a la democracia representativa, a la pluralidad de ideas, etc.

En el Perú de hoy cuesta mucho declararse adherente a una ideología científica y transformadora. Y no por cobardía exactamente, sino por la marcada represión existente. Las universidades estatales están sembradas de esbirros de los servicios de inteligencia, por lo que “pensar distinto” puede costar persecución, hostigamiento, encarcelamiento, incluso la vida y sino veamos la inicua persecución que se viene haciendo contra jóvenes democráticos y progresistas. No olvidemos que centenares de universitarios y decenas de catedráticos peruanos también fueron víctimas de los regímenes antipopulares y genocidas.

Los profesores de las universidades peruanas socialmente también pertenecen a la pequeña burguesía, eso explica, entre otras cuestiones, porque en general asumen posturas bamboleantes u oportunistas y se inclinan con la parte “más fuerte”, es decir con quienes regentan el poder político. No es gratuito lo que nos endilgan con justa razón nuestros pueblos: “de estudiantes y jóvenes son conscientes y rebeldes, pero de profesionales se vuelven bomberos y sirvientes”. En otras palabras la mayor parte de los profesionales, en particular los catedráticos, nos aburguesamos y terminamos mercantilizando nuestra alma y pluma a los enemigos del pueblo y la clase para convertirnos vergonzosamente en los verdugos de las masas populares, hacedoras de la historia. Esto demostraría, parafraseando al fundador de la CGTP, que las cumbres están peladas y yermas, en tanto la llanura está poblada de brotes nuevos. Seamos conscientes y rememoremos que por la década de los veinte del siglo pasado la universidad peruana, como expresión de la sociedad, se encontraba en plena decadencia por lo que urgía de importantes reformas. No sólo la educación era elitista y acientífica (libresca, memorística, irreflexiva, manipuladora, etc.) sino que también lo eran sus métodos y técnicas. Lo propio acontecía con las autoridades y los profesores que en su generalidad se distinguían por su mediocridad y servilismo con el poder instituido. Hoy la realidad corrobora con creces lo que acontecía hace casi un siglo, casi todas las autoridades universitarias y la mayoría de los catedráticos han perfeccionado la mediocridad y el servilismo. La prebenda y el chantaje están asentados para asegurar puestos de trabajo o cargos de dirección. La universidad está siendo convertida en refugio laboral no sólo para esbirros de inteligencia, sino también para mediocres, politiqueros mafiosos, profesionales fracasados, serviles, etc. Demás está aseverar que la universidad peruana en general se caracteriza por ser acientífica, antipopular, antidemocrática, antinacional y proimperialista. Aparentemente es una declaración política, decimos aparente porque objetivamente va más allá, pues la universidad peruana resulta similar a las de América Latina en tanto no responde a nuestras realidades e intereses. Sencillamente es una especie de enclave académico e investigativo, puesto que las potencias capitalistas e imperialistas nos transfieren lo que sus grupos de poder consideran academia, investigación, ciencia, tecnología y “modernización cultural”, en suma sus valores decadentes como el individualismo, egoísmo, indiferencia, insensibilidad, exacerbado consumismo y superficialidad.

Como decía César Vallejo –el insigne poeta comunista peruano- “El verdadero intelectual es aquel que lucha escribiendo y militando simultáneamente! Eso es lo que requieren nuestros pueblos.

 

Notas:

(1) Mariátegui, gran marxista-leninista, fue uno de los grandes maestros del proletariado peruano y latinoamericano del siglo XX.

(2) La Universidad Popular albergaba a estudiantes y profesores progresistas quienes se comprometían con la reeducación de las masas populares en aras de su emancipación.

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