Sáb 06 Dic 2014 17:59

DESENTRAÑANDO LA HISTORIA DE LA MAL LLAMADA “GUERRA DEL PACÍFICO”

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La guerra del guano y el salitre

135 años de la injusta guerra del Salitre y el Guano

Dr. Alex A. Chamán Portugal DOCENTE UMSA Y CONFERENCISTA

Bolivia, diciembre de 2014

 

Desde hace más de un siglo se reproduce de generación en generación una historia oficial y acerca de la “Guerra del Pacífico” que en los hechos no sólo distorsiona sino que esencialmente falsea la objetiva realidad que caracterizó referido acontecimiento histórico. Así, cada país en conflicto a través de su Estado, gobiernos de turno, instituciones y grupos de poder suelen, entre otras cuestiones, llenar de laureles a sus mártires representados en sus “héroes”, así como pretender la justeza de su lucha y el masivo respaldo popular a la misma. En general se oculta deliberadamente el carácter opresor de tal o cual Estado y sus instituciones. Asimismo se encubre el papel de los gobiernos de turno y las oligarquías que por aquel entonces también se subordinaron a los grupos de poder económico y político principalmente extranjeros. En suma se tiene una historia oficial cercenada y funcional a las clases dominantes y potencias capitalistas e imperialistas.

 

¿Qué es lo que corresponde plantear?

Son las potencias imperialistas quienes han definido no sólo nuestra estructura económica y accionar ideo-político, sino también nuestras fronteras en beneficio de las clases explotadoras y opresoras y su Estado como aparato de dominación. A lo largo del feudalismo y capitalismo las potencias y sus grupos de poder son quienes sometieron a nuestros pueblos a mayor explotación económica y opresión política, así como diseñar sus geopolíticas en función de sus intereses con lo que demarcaron arbitrariamente nuestras fronteras. En un primer momento España colonizo y demarcó las fronteras de los territorios ocupados en función de sus necesidades, lo hizo durante casi tres siglos de efectiva dominación instrumentalizando los virreinatos, posteriormente, Inglaterra[1]hizo lo propio después de algunas décadas de fundación de la república hasta casi mediados del siglo XX, puesto que también desde un primer momento se oponía a la unidad de los países de América del Sur representados en una poderosa Confederación, y, finalmente, el imperialismo Yanqui la relevó hasta el día de hoy, aunque administrando su decadencia y descrédito mundial como enemigo principal de los pueblos del mundo y sus gestas emancipatorias. En suma se tiene que las potencias imperialistas apostaban por dividirnos en republiquetas para viabilizar una efectiva dominación. Los acontecimientos históricos confirman fehacientemente que fueron y son las potencias imperialistas quienes definen nuestras fronteras, por cierto que esta aseveración puede hacerse extensivo a buena parte de las naciones oprimidas mal llamados “países tercermundistas”. Por cierto que detrás de las potencias se encuentran los mezquinos intereses de las empresas multi o transnacionales, así como de las oligarquías o burguesías nativas. Asimismo, merece destacarse que son los pueblos quienes realmente han defendido con sus vidas, libertad y sangre los territorios de nuestros países, la mayor de las veces fueron utilizadas por las clases dominantes y sus Estados como “carne de cañón”. Un elocuente ejemplo lo constituye el accionar de Inglaterra y su instrumento Chile para resquebrajar y demoler la Confederación Perú Boliviana durante el segundo lustro de los 1830. Este episodio sienta las bases de la alianza entre ambas naciones, estados y burguesías para preparar las condiciones que décadas después se plasmarían en la invasión y ocupación de estratégicos territorios bolivianos y peruanos munidos de ingentes recursos naturales como el salitre, guano, minerales e ictiología marítima.

Los antecedentes inmediatos que hacen a la inicua guerra del guano y el salitre se concentró en la pugna entre las potencias de Inglaterra y Francia por penetrar, dominar y reemplazar a la corona española que se encontraba en franca derrota, consiguientemente hacerse de territorio y recursos particularmente peruano-bolivianos. No soslayemos la severa crisis económica, social y política del capitalismo que afectaba a Europa, en especial a estas naciones que descollaban entre las restantes y apuntaban a convertirse en potencia hegemónica. Las pugnas entre ellas se enmarcaron en la contienda internacional que favoreció finalmente al Reino Unido. La necesidad de apoderarse de las riquezas naturales arriba referidas, asentadas en el sur del subcontinente, condujeron a considerarlas como recursos prioritarios, pues no sólo favorecían la recuperación del capitalismo sino también a su impulso, con ello a los estados y burguesías más vigorosas como la inglesa y francesa. Queda claro que la intervención imperialista estaba en marcha y se requería no sólo de preparar la arremetida política y militar sino también instrumentalizar para tal fin al Estado chileno, sus instituciones (Fuerzas Armadas) y oligarquía sedienta de avaricia y expansionismo.

En las últimas décadas del siglo XIX Inglaterra se consolida como potencia imperialista. La victoria chilena-inglesa sobre Perú y Bolivia gravitará en convertirla en potencia hegemónica imperialista con lo que encaminará sus políticas de neocolonización mundial, despojo de recursos naturales, apropiación de valiosos mercados mundiales, imposición de sus emporios monopólicos, así como agresiones a las naciones oprimidas, masacres y genocidios a los pueblos del mundo que desenvolvían episodios de resistencia y gestas emancipatorias.

El siglo XX y principios del XXI va caracterizarse por las pugnas interimperialistas materializadas principalmente en las injustas guerras de rapiñas con la que se persigue una nueva reconfiguración del orden mundial y el reparto del mundo.

 

¿”Guerra del Pacífico” o Guerra del Salitre y Guano?

Referirse a la Guerra del Pacífico nos lleva a plantear que ese denominativo, en buena medida, no se ajusta plenamente a los alcances de tal conflagración, pues solo abarcó una parte de países colindantes con el Océano Pacífico además de pretender desvirtuar la esencia de tal acontecimiento histórico ¿Por qué precisamos esta cuestión? Porque por encima de lo geográfico están los factores económicos y políticos que determinaron el desencadenamiento de referido hecho.

Desde un primer momento se conoció que las causas principales fueron los muy apetecibles recursos: el guano, el salitre y otros minerales, tan necesarios para fertilizar la tierra en pro de dinamizar la producción agrícola e incidir favorablemente en la incipiente industria alimenticia, así como potenciar los procesos de industrialización europea, particularmente ingleses y franceses. Por supuesto que todo lo anterior se concretó en un proyecto económico, político y militar que eficazmente sería ejecutado.

Asimismo, debemos dejar en evidencia que el imperialismo Inglés, sediento de recursos naturales y mercados para impulsar su economía y con ella sus dominios, instrumentalizó principalmente a la oligarquía chilena, pero también a una parte de las raquíticas oligarquías peruanas y bolivianas antipatriotas para poner en marcha sus objetivos económicos y políticos.

 

¿Cuáles fueron las principales características de esta conflagración bélica?

Ante todo fue una contienda político-militar motorizada por intereses económicos. Este injusto conflicto bélico se desenvolvió entre 1879 y 1884, que envolvió directamente a tres naciones oprimidas Chile, Perú y Bolivia e indirectamente a dos naciones imperialistas Inglaterra y Francia, especialmente la primera.

 

 

¿Cuáles fueron las reales y principales causas?

Bolivia en su legítimo derecho y muy a pesar de la ineptitud de sus gobernantes y sus precarios grupos de poder económico y político determinó ocupar buena parte del desierto de Atacama que formaba parte de la región de Antofagasta. Esta zona se caracteriza por ser muy muy rica no solo en plata, cobre y hierro sino también por sus salares, ya que las aguas de lluvia suelen ser efectivas al disolver la sal del suelo y después amontonarla.

Desde que Bolivia fue fundada como república contó con acceso al mar a través de Antofagasta, empero a los pocos años en territorio boliviano la oligarquía chilena ganaba importantes espacios, principalmente económicos, sociales y políticos, al extremo de predominar la población chilena sobre la boliviana sino de poseer mayor presencia productiva, pues desenvolvían actividades extractivas de minerales con su correspondiente comercialización al exterior. Asimismo, la actividad comercial en su mayoría estaba en manos de los chilenos. El Estado boliviano y sus instituciones, así como la enclenque burguesía prácticamente estaban relegados a un segundo plano.

En cuanto a la enorme presencia del salitre y guano podemos señalar que estos se concentraban en el litoral boliviano y peruano.

A mediados de 1872 la oligarquía chilena en sociedad con capitalistas ingleses logró constituir la Compañía de Salitre de Antofagasta, la que inmediatamente concreto la exportación del salitre con destino especialmente a Inglaterra. ¿Qué implica esto? La situación de vulnerabilidad de esa estratégica región que paulatinamente permitió el avasallamiento territorial por parte de los invasores. Fue tal el grado de influencia chilena que años después –en 1874- comprometieron al Estado boliviano a congelar los impuestos en favor de los “inversionistas” chilenos e ingleses quienes además tendrían el monopolio de explotar y negociar con esos recursos. Esto merece una profunda reflexión porque a lo largo del siglo XIX y XX los distintos gobiernos de turno y los grupos de poder económico asumieron una conducta no solo antipueblo sino también antinacional.

En 1879, el nuevo gobierno de turno, presidido por Hilarión Daza, afrontaba una severa crisis económica, social y política por lo que se vio obligado a elevar el impuesto a las exportaciones básicamente de salitre. La oligarquía chilena se opuso tenazmente a esta medida gubernamental y se aprovechó de la misma para utilizarla como pretexto y rechazar tal decisión acusando al gobierno boliviano de violentar arbitrariamente el acuerdo antes suscrito. El gobierno boliviano en el uso de sus facultades programó el remate de las salitreras y ferrocarriles en manos de este grupo de poder. Ante aquello, el Estado chileno y sus instituciones, en manos de la oligarquía, fue instrumentalizada para evitar la determinación impositiva boliviana, prontamente las fuerzas militares chilenas en con el respaldo inglés ocuparon Antofagasta. Lógicamente que el plan expansionista chileno fue viabilizado en esta coyuntura y aprovechando el famoso impuesto de “10 centavos por cada quintal de salitre”. A estas alturas queda claro que la oligarquía chilena junto a su Estado, así como sus instituciones (militares) y con el decisivo respaldo de Inglaterra y su poderosa burguesía ejecutaron las políticas expansionistas y despojo de los apetecibles recursos naturales que además de encontrarse en territorio boliviano también se concentraban en el sur peruano. Precisamente el Estado peruano, que también afrontaba severas crisis económica y social y presentar cierta inestabilidad política a través de su gobierno de turno, en 1875 procedió a “embargar” a las salitreras chilenas, pero en compensación tendría que indemnizarlas a través de certificados.

En consecuencia, las principales causas de la injusta guerra lo constituyó la avaricia del imperialismo inglés por apropiarse del salitre, guano y otros minerales presentes en territorio boliviano y peruano, pata tal fin se asociaron con la oligarquía chilena y su Estado para desencadenar la conflagración político militar que darían jugosos dividendos a los socios, pues los primeros se beneficiarían con los recursos naturales a través de ventajosos negocios y los segundos serían los intermediarios con lo que también obtendrían utilidades, además de hacerse de un vasto y estratégico territorio en términos geopolíticos. También comprometemos al incapaz Estado boliviano, sus entreguistas gobiernos de turno y sus corruptas e incapaces instituciones, así como su antinacional y calamitosa oligarquía. Situación similar caracterizaba al Perú.

 

 

Referencias

-ARCE,  José Antonio. (1978). Bosquejo  Sociológico  de  la  Historia  de  Bolivia.   Ediciones. Populares  Camarlinghi. La Paz – Bolivia.

-ARNADE, Charles W. (2004). La Dramática Insurgencia de Bolivia. La Paz – Bolivia. Editorial Juventud.

-KLEIN, Herbet. (1990). Historia de Bolivia. La Paz – Bolivia. Edit. Los amigos del Libero.

-MARIATEGUI, José Carlos, 1977. Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, Trigésima Cuarta Edición. Editorial AMAUTA. Lima - Perú.   

- MARX, Carlos. (1983). INTRODUCCIÓN  GENERAL A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA

POLÍTICA. Fondo de Cultura Popular, Lima.

-PINTO, Anibal. (1973). AMÉRICA LATINA y el  cambio en la economía mundial. Instituto de

Estudios Peruanos. Lima.

-ÚLTIMA HORA. (1999). Historia del Siglo XX en Bolivia. Los eventos más destacados. La Paz – -Bolivia.

ZAVALETA, René. (1986) El estado en América Latina. “Autodeterminación, Análisis histórico político y teoría social”. Nº 3 CELMES. Centro de Estudios Latinoamericanos. La Paz – Bolivia.


[1] Inglaterra se constituyó, por aquel entonces, en la primera potencia mundial, no sólo en el orden económico sino fundamentalmente político y militar. Eso explica no sólo sus políticas expansionistas sino también de sometimiento, colonización y saqueo de recursos naturales pertenecientes a las naciones oprimidas y pueblos del mundo.

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